
Buenas tardes lectores!
En esta ocasión vengo a hablarles de las dificultades a las que se enfrentan muchas personas, y los conflictos que les trae aparejado el no poder decir que NO a las cosas.
Se trata de aquellas personas que quieren abarcar todo, entrometerse y comprometerse en todo, y mueren en el intento, o terminan arrepintiéndose luego…
¿Por qué les cuesta tanto decir que NO?
Muchos han respondido: “ porque no me sale” “porque si lo hago, dejaran de quererme” “porque si me impongo, no se que podrá ocurrir”, “por miedo”, “por inseguridad”
Y bien lectores, hay un factor común en todas aquellas respuestas dadas y que tienen que ver con la falta de confianza estructural que una persona se tiene a sí misma, y la muestra de una manera tal, que le delega al otro, su poder de decisión. Nada más y nada menos!!! No le parece un poco mucho??
Si hay algo que afortunadamente tenemos los seres humanos, es la libertad para manejarnos, decidir por nosotros mismos y elegir que es lo que mejor consideramos para nosotros mismos…y desde el momento en que no sabemos o no podemos imponer nuestras decisiones, nuestros deseos, quedamos entrampados en nosotros mismos, llenándonos de angustia, de displacer, de tristeza, porque en el fondo, bien sabemos que el compromiso que acabamos de asumir, no era el más apropiado. Y posponer un deseo, nos lleva a un mal puerto.
Con lo cual, la idea, en principio, sería que la persona que se muestra endeble en este campo, pueda detenerse, hacer un insight en estos momentos de flaqueza, y pueda reflexionar sobre aquello que la hace actuar de este modo. No hace falta decir que a este proceso no se llega sin ayuda y que nosotros, los profesionales de la salud mental, estamos aquí para hacer que ese recorrido conjunto sea posible…
Pensar, reflexionar, para no repetir….esa es la consigna…
En esta ocasión vengo a hablarles de las dificultades a las que se enfrentan muchas personas, y los conflictos que les trae aparejado el no poder decir que NO a las cosas.
Se trata de aquellas personas que quieren abarcar todo, entrometerse y comprometerse en todo, y mueren en el intento, o terminan arrepintiéndose luego…
¿Por qué les cuesta tanto decir que NO?
Muchos han respondido: “ porque no me sale” “porque si lo hago, dejaran de quererme” “porque si me impongo, no se que podrá ocurrir”, “por miedo”, “por inseguridad”
Y bien lectores, hay un factor común en todas aquellas respuestas dadas y que tienen que ver con la falta de confianza estructural que una persona se tiene a sí misma, y la muestra de una manera tal, que le delega al otro, su poder de decisión. Nada más y nada menos!!! No le parece un poco mucho??
Si hay algo que afortunadamente tenemos los seres humanos, es la libertad para manejarnos, decidir por nosotros mismos y elegir que es lo que mejor consideramos para nosotros mismos…y desde el momento en que no sabemos o no podemos imponer nuestras decisiones, nuestros deseos, quedamos entrampados en nosotros mismos, llenándonos de angustia, de displacer, de tristeza, porque en el fondo, bien sabemos que el compromiso que acabamos de asumir, no era el más apropiado. Y posponer un deseo, nos lleva a un mal puerto.
Con lo cual, la idea, en principio, sería que la persona que se muestra endeble en este campo, pueda detenerse, hacer un insight en estos momentos de flaqueza, y pueda reflexionar sobre aquello que la hace actuar de este modo. No hace falta decir que a este proceso no se llega sin ayuda y que nosotros, los profesionales de la salud mental, estamos aquí para hacer que ese recorrido conjunto sea posible…
Pensar, reflexionar, para no repetir….esa es la consigna…
