
Existen momentos determinantes en la vida de todo ser humano, que lo llevan, casi sin querer, a experimentar un cúmulo importante de emociones negativas y destructivas que terminan por afectar su calidad de vida, al punto de rozar el suicidio…
El duelo por un ser querido, la perdida de un empleo, el término de una relación, una frustración considerable, entre otras, pueden coadyuvar a desencadenar un cuadro depresivo frente al cual debemos estar alertas.
Frente a esta situación, el sujeto siente que su vida entera ha perdido sentido, el placer y la alegría depositado en ciertas actividades se desvanece, el apetito se cierra, las noches sin dormir son eternas y sentimos que no hay fuerzas para levantarnos. La nostalgia se apodera de nosotros, y vivimos pegados a un pasado que no fue…y no hay en nuestra mente lugar ni voluntad para pensar y planificar el futuro…
La depresión también se expresa a través del cuerpo, de los gestos, el sujeto se muestra abatido, su rostro triste, su mirada perdida…
En dichos momentos el sujeto lo ve “todo negro” y se vuelve categórico y excluyente, utilizando pensamientos al estilo de “todo o “nada”, es decir, se vuelve extremista.
Asimismo, se vuelve “generalista”, al extremo de llegar a homogeneizar todas las situaciones, como por ejemplo : “me echaron del trabajo, mi novia me dejó, soy un fracaso en todo, todo lo hago mal”
El depresivo no tiene capacidad alguna para mirar el “vaso medio” lleno de la situación sino todo lo contrario, remarcando y fijando su atención sobre los aspectos negativos.
Una evaluación conciente y a modo de balance, les resulta casi imposible porque el sujeto lee la realidad a través de los los lentes de la depresión que lo atraviesa.
La depresión es vivida con dolor, con angustia, con desazón y es preciso diferenciarla de un bajón normal, que puede experimentar cualquier ser humano.
Es necesario para realizar un buen diagnóstico hacer una evaluación exhaustiva de los síntomas que padece quien viene a consulta, así como de la duración de los mismos.
Por ello reitero, un bajon, no es necesariamente una depresión
Desgraciadamente, muchas personas en el mundo sufren depresión en algún momento de sus vidas. Las cifras son alarmantes, y en la Argentina, es una enfermedad frecuente pero, afortunadamente, existen numerosos tratamientos para combatirla.
Con la ayuda de un buen profesional y un apoyo y contención emocional alrededor del sujeto que la padece, podemos obtener resultados beneficiosos. Algunos tratamientos incluyen medicación, dependiendo de la gravedad del caso.
Considero que las emociones pueden ser pasajeras y que depende mucho de la manera y los recursos que tengamos para hacer un frente de batalla frente a lo adverso, por ello, tome coraje, saque fuerza de donde no haya, y pida ayuda. Su cuerpo y su mente, se lo agradecerán…
Y recuerde que nada es eterno, la vida muchas veces nos pone a prueba y todo sucede por alguna razón, asique, arriba el ánimo!!

