
Es loable que el ser humano sueñe y anhele, de hecho, esto forma parte de su vida constantemente.
Pero a lo que yo me refiero puntualmente es a aquel grupo de personas que se fija ideales bastante altos que, como bien lo ilustra el título, terminan costándole caro. A qué me refiero con ello? A que este sujeto pase sorpresivamente de creerse el héroe de la telenovela y pensar que todo lo puede y cuando algo sale mal, vea todo negro y se frustre fácilmente. Y esto lectores, es un resabio de la omnipotencia infantil.
O no se recuerdan ustedes de niños jugando aquellos personajes fantásticos, grandilocuentes y lleno de poderes?
Considero que nada es por azar, y no es, a modo de ejemplo y como bien traía una paciente a sesión : que “si llevo el amuleto al parcial entonces dios me va a ayudar”. Patrañas!
Uno debe hacerse cargo y ponerle una cuota de realidad a sus actos. Porque esta idealización y esa fe puesta en ese objeto quizá le juegue una mala pasada.
A veces debemos ser un poco más humildes en nuestros actos, en nuestras actitudes, en nuestros propósitos, con ello insisto, más realistas pero no conformistas.
Es claro que cuando la realidad comienza a cobrar protagonismo sobre nuestras vidas, eso es señal de que hemos madurado







