miércoles, agosto 05, 2009 by Lic. Luciana Russo

Una vez de viaje con un taxista, charlábamos acerca de la situación económica del país ( teniendo como telón de fondo un programa radial por una frecuencia muy conocida quien justamente tocaba el tema del desempleo) y justamente el mismo me dijo una frase muy sabia
“ yo no vivo para trabajar, trabajo para vivir “
Y esto es muy cierto, porque la vorágine de la vida nos lleva sin que nos demos cuenta a ignorar que pasamos la mayor parte del día dedicándolo al trabajo, y hay quienes lo hacen de manera excesiva. A todos aquellos va dirigida esta publicación.
Dicen que el trabajo es salud, que nos mantiene conectados y unidos al sistema, que el mismo nos permite establecer vínculos y contactos, que nos da la oportunidad de ( en algunos casos ) poder realizarnos profesionalmente….pero, como siempre, los excesos terminan siendo malos…
En principio podemos definir a la adicción al trabajo como una compulsión a la actividad, la cual, reitero, no es ni más ni menos perjudicial que otra adicción, con esto quiero decir, que si bien no estamos hablando de , por ejemplo, una adicción al alcohol, la dinámica frente a ellos termina siendo la misma, y por ello terminamos por definirla como una adicción y no bajo otro término.
La adicción implica la dependencia a un objeto, y la sensación de no poder controlarlo. Por ejemplo, quien es adicto al alcohol no podrá vivir sin tomar un solo día, en detrimento de su salud, y quien es adicto al trabajo, trabajará incansablemente hasta conseguir suficiente dinero, aunque ello le cueste una fracción de su salud tanto física como mental.
Como bien lo ilustra este ejemplo, la presencia de ese objeto al cual depender ( alcohol en el caso del alcohólico, dinero en el caso del adicto al trabajo) está en ambos casos presente.
Me atrevería a decir que vivimos en una sociedad que estigmatiza y discrimina el primer caso, y subestima la situación del segundo, el adicto al trabajo, es decir, la acepta , la sostiene.
Hace unos días atrás hablábamos de la cuestión narcisista, y yo creo importante introducirlo justamente ahora, y digo justamente porque pensemos un minuto…¿Cómo se le juega el narcisismo a aquel que trabaja como un burro para “sostener”, paradójicamente, a su familia? Vuelvo a lo mismo, esta dinámica es sostenida porque el sujeto aquí funciona como proveedor, como el redentor, y de ello alimenta su narcisismo, porque es colocado allí y no en otro lugar. Para pensar…
Cuando hablamos de adicción también hablamos que la misma implica un aislamiento de los vínculos afectivos. Y esto tiene una lógica : quien trabaje casi las 24 hs del día probablemente no tendrá tiempo para los encuentros sociales, dedicarle el tiempo apropiado a la familia y demás.
Habría que indagar acerca de qué está huyendo el adicto al trabajo…porque toda su adicción tiene su fundamento subyacente…
Muchas veces el sujeto se refugia en su actividad laboral, “llena” ciertos “vacíos” con miles y miles de quehaceres, para no enfrentarse quizá a situaciones no resultas y que lo angustien. Podríamos pensar que quizá este sujeto esté evadiendo ciertos conflictos o bien, como mencioné hace unos instantes, le convenga ser colocado en aquel lugar…
Todo dependerá de la configuración singular de la personalidad de quien sea, un adicto al trabajo.
Los dejo reflexionando…