lunes, junio 01, 2009 by Lic. Luciana Russo
Desgraciadamente en el mundo, este tipo de patologías, aunque salieron a la luz hace relativamente poco tiempo, ya existían en la antigüedad, pero encuentran un terreno fértil en los tiempos de hoy donde bien se habla de la cultura de la imagen, del culto al cuerpo y de la perfección.
Hoy lectores, vengo hablarles precisamente de la Bulimia y la Anorexia, dos patologías muy en boga y que es más frecuente en los adolescentes. La pregunta que se dispara es ..por qué es más frecuente en esa franja etaria?
Sucede que en el mismo proceso de adolescencia, ocurren una serie de cambios y transiciones, que cuestan un precio de adaptación para el joven, quien oscila entre equilibrios y desequilibrios emocionales y quien se encuentra nada más y nada menos que definiendo su personalidad y buscando un lugar en este mundo, es decir, comienza a hacerse preguntas acerca de su existencia, sobre qué quiere ser en la vida, que no son poca cosa, y que es necesario que encuentren un lugar de contención y comprensión frente a las circunstancias que normalmente deberá atravesar.
Lo que ocurre precisamente en este momento de “ indefiniciones” es que el adolescente no se encuentra solamente en proceso de conformación de su personalidad, donde se prepara para pensar y actuar como un adulto, sino que todo este proceso es acompañado de cambios corporales que producen ciertos desajustes, porque el adolescente deja de verse como un niño, pero a la vez ello le trae aparejada cierta añoranza, una especie de no querer renunciar a ese niño que fue, y y no concilia demasiado con él el estar en condiciones de aceptar estos cambios sin restricciones.
Hay ciertos adolescentes que salen airosos de todo este proceso, pero a otros les cuesta un poco más y no es sin sufrimiento abandonar ese lugar y aceptar que ya no son ningunos niños. Todo aquello que atañe a una renuncia no es sin dolor.
La protesta entonces frente a ello puede ser la no ingesta de alimentos, la imperiosa restricción, para pasar a representar un cuerpo asexuado y sin forma que permitan una diferenciación posible… Es aquí donde bien se visualiza la anorexia, que puede presentarse bajo dos formas distintas : la Anorexia Restrictiva, donde el sujeto restringe su ingesta alimentaria al máximo, principalmente, los alimentos muy calóricos y que también suele ir acompañada de ejercicio excesivo. Aquí se evidencia el rechazo a mantener el peso corporal en un rango normal, acompañado de un miedo intenso e infundado de ganar peso, de ahí la conducta restrictiva, que tiene como telón de fondo toda esta cuestión de la que hablamos líneas arriba.
Por el otro lado está la Anorexia de tipo Compulsivo Purgatorio, donde el sujeto luego de una gran comilona se purga por medio de vómitos autoinducidos, consumo de laxantes, diuréticos y también pueden observarse conductas de ejercicio excesivo.
Por el otro lado, encontramos a la Bulimia, que constituye otro desorden de la alimentación, y que tiene que ver, lo mismo que en la Anorexia, con una preocupación excesiva por el peso y el aspecto físico, en donde el sujeto, se somete a régimenes hiperestrictos, muy reducidos en calorías, que terminan por generar un círculo vicioso que termina en la compulsión, al ser este circuito imposible de mantener a largo plazo.
De más está decir que los sujetos con este tipo de patologías se encuentran con sentimientos de baja autoestima, muy sensibles y permeables al entorno, y son frecuentes las ideas de culpa que se activan cada vez que se quiebra el circuito de inanición y se abre la puerta a la comilona. El mismo circuito se rompe y luego se vuelve a instalar la dieta estricta, y así, continuamente….
Es importante que los padres estén atentos y puedan brindarse a la escucha y comprensión al momento de registrar algún indicio de importancia, porque es también importante poder detectar esta enfermedad a tiempo, antes de que termine en una situación trágica, que podría haberse evitado.
A los adolescentes hay que entenderlos y comprenderlos mucho, porque están atravesando una etapa muy importante y difícil de sus vidas, donde se enfrentan a una oleada de modificaciones tanto físicas como emocionales que no están en condiciones de afrontar solos.
Por ello también es importante la terapia, la cual signifique un espacio individual donde puedan desplegar sus angustias, sus ansiedades, sus miedos propios y su fragilidad expuesta. Es prioritario que nos detengamos en ello y que acompañemos estas “crisis transitorias” para forjar en ellos un futuro que no sea incierto…